Monasterio Tibetano Pemachal Shakya, soñando entre el cielo y la tierra

Por la tarde acabamos los talleres en la Mount Kailash school y desde allí caminamos 1 kilómetro para llegar al monasterio Budista Tibetano Pemachal Shakya. Se trata de un monasterio escuela que acoge unos 200 monjes novicios para instruirlos al budismo. El edificio era bastante espectacular, grande y colorido.

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Nuestro contacto fue Mr. Karan, un profesor de la escuela del monasterio que no es monje. Habíamos quedado con él para actuar a las 15 horas, pero tuvimos un poco de retraso. Al llegar Karan nos invitó a tomar un té y una pasta, viendo el ir y venir de los monjes del monasterio.

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El lugar era particular, emitía una energía diferente, todos vestidos de color burdeos, con las cabezas rapadas, los monjes y novicios son de origen tibetano, con los rasgos característicos de sus gentes, un lugar que nos impresionó, recordándonos que estábamos muy lejos de casa.

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Después del té fuimos a preparar el espacio para la actuación. Por el camino algún monje joven nos preguntó qué íbamos a hacer, y después de explicárselo su cara era de sorpresa y duda. Había monjes muy jóvenes, y en algunos pudimos ver una madurez inusual.

Hicimos la actuación en el exterior, al final de unas escaleras que nos hacían de gradas, así ganábamos luz y la vistosidad del espacio. Estábamos nerviosos, no sabíamos qué nos encontraríamos, si les gustaría lo que les ofrecíamos… estábamos en un monasterio budista… teníamos que olvidar cualquier miedo y darlo todo en el número, así no habría motivos para no estar satisfechos.

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Nos cambiamos en una enorme sala, llena de libros con oraciones en sanscrito (suponemos, claro), se nos hacía muy raro desnudarnos allí en un espacio que invitaba a la oración y a la meditación…

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Le pedimos a uno de los monjes que nos ayudara como técnico de sonido y a otro que grabara con la cámara, estaban dispuestos a ayudarnos en lo que fuera!! Les hacía ilusión vernos actuar, aunque no tuviesen ni idea de qué iban a ver…

Cuando llegó el momento, la música empezó a sonar. Aparecimos en escena, había unos 100 monjes, sentados en los escalones de las gradas. Todos miraban perplejos, impasibles. No fue fácil construir un ambiente distendido, nosotros estábamos nerviosos, pero poco a poco todos nos metimos en la historia, y el público con nosotros.

Foto Monasterio Hemja, Pokhara

Las sonrisas y risas empezaron a aparecer, y se empezaron a contagiar. Hasta que apareció un monje senior, empezó a hablar con los profesores que también estaban entre el público, toda la atención se fue hacia la discusión, tuvimos incluso que pausar unos segundos hasta que se fue… no parecía muy contento, aunque por supuesto no entendimos nada…

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La energía había bajado a niveles de congelación, la cara de los monjes denotaba que la situación no había sido cómoda… teníamos que remontarlo, a darlo todo!! Aaaaaarg!!!

Poco a poco recuperamos las riendas del momento y trasladar a todo el público de vuelta a nuestro mundo, gracias a su generosidad y a nuestra energía. La complicidad volvió con todos nosotros.

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Cuando sacábamos a voluntarios se partían de risa por ver a sus compañeros sufriendo en escena… La parte final fue suave y emotiva, ya todos la estábamos viviendo, acompañados con risas y juegos, juntos.

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Finalmente fue un gusto de público, como gente cultivada se les veía un nivel crítico mayor, aunque nunca habían visto nada como lo que les habíamos ofrecido… Les pedimos hacer una foto con todos juntos y el resultado fue excepcional. Una imagen que nos lleva a otros mundos, a otros tiempos, a otras dimensiones del pensamiento. Una experiencia increíble, gracias por dejarnos compartirlo con vosotros.

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Cuando acabamos de cambiarnos algunos monjes vinieron a conversar con nosotros, interesados en nuestro proyecto y elogiando la pieza que habían visto. Es un gusto hablar con gente tan hambrienta de conocimiento, con curiosidad, como si cada información nueva les fuera completando. Y nos fuimos por dónde habíamos venido, satisfechos, había sido una experiencia irrepetible que quedará dentro de nosotros… Hasta pronto!!

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